Por qué enamorarse de la cerveza artesanal


Por qué enamorarse de la cerveza artesanal

Por qué enamorarse de la cerveza artesanal

A pesar de que parece una moda reciente, España se suma tarde al mercado de la cerveza artesanal. Un mundo que en otros países como Bélgica o Inglaterra cuenta con una tradición que, en nuestro país, se ha estrenado recientemente. Una auténtica novedad que, lejos de ser un boom momentáneo, responde a una realidad: como sucede con el vino o la ginebra, el amante de la cerveza busca disfrutar y probar. Notando y paladeando sus diferencias, explorando nuevas sensaciones.

Y es que, a pesar de que el consumo de cerveza en España siempre se ha situado a la cabeza de las bebidas, es ahora cuando la auténtica cultura de la cerveza comienza a abrirse paso con la cerveza artesanal como buque insignia. Entender el por qué pasa por conocer, una a una, esas características que la diferencian de la cerveza industrial.

Para empezar, la cerveza artesanal condensa en su nombre propio una buena razón para cautivar. Y es que, en un mundo regido por los procesos industriales, encontrar un producto marcado por la artesanía supone una garantía de diferencia. Un producto mimado y nacido de la pasión de un artesano que, en un momento dado, optó por marcar la diferencia. Una historia personal que no solo forma incluso parte de la experiencia de saborearla sino, también, ayuda a construir el regusto de una cerveza artesanal.

 

EL SABOR EL REY, LA INNOVACIÓN LA REINA

Y es él, el sabor, precisamente el rasgo diferenciador por excelencia. El auténtico rey de la cerveza artesanal y el principal motor para demostrar que el auge de la cerveza artesanal en nuestro país no responde a una tendencia sino, más bien, a la búsqueda de ciertos paladares por probar nuevos sabores. Sabores, sí, porque ahí radica precisamente una de las claves que hacen de la cerveza artesanal un oscuro objeto de deseo para muchos. Gracias a su diversidad y variedad, es posible probar diferentes aromas y matices. Un auténtico universo que se rinde a descubrir con el paladar como protagonista y que solo puede encontrarse cuando tras la fabricación de una cerveza está el valor del artesano. Un casi juego de alquimia en el que intervienen la experimentación, las notas opuestas y, sin duda alguna, una cuidada selección de ingredientes.

Ingredientes que, a diferencia de las cervezas industriales, son cuidadosamente seleccionados como lo que son: la esencia de cualquier cerveza artesana. Componentes que siempre son de carácter natural y que juegan con algunos tan singulares como las especias, las hierbas aromáticas o las frutas para marcar la diferencia. Y ahí encontramos otro de los motivos por los que es inevitable rendirse a los encantos de la cerveza artesanal: la innovación de los artesanos supone un punto y aparte en lo que conocemos como tradición. Una invitación a combinaciones desconocidas en pro de sabores que, incluso todavía, no hemos saboreado en una cerveza.

Porque la personalidad embotellada en una cerveza artesanal es tan auténtica como su proceso de creación. Uno en el que aromas y carácter son el santa sanctorum de la elaboración. Una invitación a rendirse al placer de descubrirlas.

Una suma de factores decisivos para enamorarse de la cerveza artesanal, trago a trago. Para ahondar en un abanico de sabores, ingredientes y características que convierten a cada una de ellas en una cerveza única y, lo que es más atractivo, dejarse conquistar por su alma.